Dar el paso de acudir por primera vez a un psicólogo puede despertar muchas preguntas. ¿Qué me va a preguntar? ¿Tengo que contar toda mi historia? ¿Y si no sé explicar lo que me ocurre? ¿Saldré de la primera sesión con alguna solución?
Es normal sentir curiosidad, incertidumbre o incluso cierto nerviosismo antes de comenzar un proceso terapéutico, especialmente cuando nunca hemos acudido a un psicólogo.
Conocer cómo suele desarrollarse una primera sesión puede ayudarnos a acercarnos a esta experiencia con mayor tranquilidad.
¿Qué se hace en la primera sesión de psicología?
La primera sesión es, fundamentalmente, un espacio para empezar a conocernos.
El psicólogo necesita comprender qué nos ha llevado a consultar, qué está ocurriendo en nuestra vida y cómo nos está afectando.
Habitualmente comenzamos hablando del motivo de consulta. A veces existe una dificultad muy concreta: ansiedad, problemas de pareja, miedos, tristeza, conflictos familiares o alguna experiencia que nos está costando superar.
En otras ocasiones, la persona no sabe exactamente qué le sucede. Puede sentir que algo no va bien, que ha perdido la ilusión, que determinadas situaciones se repiten en su vida o que necesita un cambio, aunque todavía no sepa identificar cuál.
No es necesario tener perfectamente claro qué nos ocurre para acudir a terapia. Precisamente, una parte importante del trabajo psicológico consiste en ayudarnos a comprenderlo.
En Neuropsicoemoción entendemos esta primera sesión como el comienzo de un proceso de conocimiento y comprensión de la persona, de su historia y de sus circunstancias actuales.

¿Qué preguntas hace un psicólogo en la primera consulta?
Las preguntas pueden variar dependiendo del motivo de consulta, de la edad de la persona y de la manera de trabajar del profesional.
Generalmente exploramos qué está sucediendo, desde cuándo, cómo afecta a diferentes áreas de la vida y qué recursos ha utilizado la persona hasta ese momento para intentar afrontar la situación.
También podemos interesarnos por sus relaciones familiares, de pareja, sociales, su situación laboral, experiencias anteriores o aspectos relevantes de su historia personal.
Pero no se trata de realizar un interrogatorio ni de obtener toda la información en una sola sesión.
La historia de una persona no puede comprenderse completamente en una sesión.
Hay aspectos que aparecen espontáneamente desde el principio y otros que van surgiendo conforme avanza el proceso y se construye la relación terapéutica.
Además, cada persona tiene su propia manera de expresarse. Algunas necesitan hablar mucho desde el primer momento; otras necesitan más tiempo para encontrar las palabras o sentirse preparadas para abordar determinadas experiencias.
Todo ello forma parte del trabajo terapéutico.
¿Cuánto dura la primera sesión de psicología?
Habitualmente, una sesión individual de psicología tiene una duración aproximada de 50 a 60 minutos, aunque puede variar dependiendo del profesional y del tipo de intervención.
Durante ese tiempo se comienza a explorar el motivo de consulta, se recoge información relevante y se establecen las primeras bases del trabajo terapéutico.
En algunos casos puede ser necesario dedicar varias sesiones a la evaluación inicial, especialmente cuando la situación es compleja o requiere una exploración más amplia.
Por ejemplo, una evaluación neuropsicológica, una intervención infantil o una terapia de pareja pueden tener características y procedimientos diferentes a los de una primera sesión individual con un adulto.
En Neuropsicoemoción adaptamos la valoración inicial a las características y necesidades de cada caso.
¿Tengo que contar cosas que no quiero contar?
Esta es una preocupación bastante frecuente, especialmente cuando existen experiencias dolorosas, traumáticas o difíciles de compartir.
En una primera sesión no es necesario relatar toda nuestra vida ni profundizar inmediatamente en los acontecimientos más difíciles.
La terapia es un proceso que se va construyendo progresivamente.
En ocasiones, incluso cuando una persona desea hablar de algo, puede descubrir que le cuesta hacerlo, que aparecen emociones intensas o que tiende a evitar determinados recuerdos.
Estas dificultades no son necesariamente obstáculos para la terapia. Muchas veces nos ayudan a comprender cómo hemos aprendido a protegernos frente a determinadas experiencias.
El trabajo psicológico también consiste en conocer esas formas de protección y comprender qué función han tenido en nuestra vida.
No se trata de forzar a la persona a contar su historia, pero tampoco de evitar indefinidamente aquello que necesita ser trabajado.
Se trata de ir construyendo las condiciones necesarias para poder acercarnos a ello.
¿Voy a salir mejor después de la primera sesión?
No existe una respuesta única.
Algunas personas experimentan alivio al poder expresar algo que llevaban tiempo guardando o al comenzar a comprender lo que les sucede.
Otras salen con nuevas preguntas, emociones removidas o la sensación de haber empezado a abrir cuestiones importantes.
Y ambas experiencias pueden ser completamente normales.
La terapia no consiste únicamente en sentirnos mejor al terminar cada sesión. En ocasiones, comprender y transformar determinadas dificultades implica atravesar emociones desagradables, revisar creencias o cuestionar formas de relacionarnos que llevan mucho tiempo acompañándonos.
Esto no significa que el proceso tenga que resultar doloroso constantemente, sino que el bienestar que buscamos construir no siempre coincide con sentir alivio inmediato.
En Neuropsicoemoción damos especial importancia a comprender el funcionamiento de cada persona, sus recursos y las dificultades que está atravesando, para poder establecer un trabajo terapéutico ajustado a sus necesidades.
¿En la primera sesión el psicólogo me dirá qué tengo que hacer?
No necesariamente.
Aunque en algunas situaciones pueden ofrecerse orientaciones desde el primer encuentro, la psicoterapia no consiste simplemente en recibir consejos o instrucciones sobre cómo actuar.
Muchas veces las personas que acuden a consulta ya saben, racionalmente, qué les gustaría cambiar. Sin embargo, encuentran dificultades para llevarlo a la práctica.
Por ejemplo, alguien puede saber que necesita poner límites en sus relaciones y, aun así, experimentar una enorme culpa cuando intenta hacerlo.
Por eso en algunas ocasiones, una parte importante del trabajo terapéutico consiste en comprender cómo funciona nuestra mente, cómo influyen nuestras experiencias en nuestra manera de pensar, sentir y relacionarnos, cómo responde nuestro cerebro ante determinadas situaciones o cómo podemos aprender a regular nuestro sistema nervioso.
En Neuropsicoemoción consideramos que comprender lo que nos ocurre es importante, pero no siempre es suficiente para generar cambios.
Por eso, además de favorecer esa comprensión, damos especial importancia a la experiencia y a la práctica. Utilizamos diferentes técnicas y herramientas terapéuticas que permiten experimentar y ensayar nuevas formas de responder ante aquello que nos resulta difícil.
Este aprendizaje puede producirse tanto a través de las técnicas que utilizamos durante las sesiones como en la propia relación terapéutica, que también se convierte en un espacio donde explorar y practicar nuevas maneras de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Nuestro objetivo no es únicamente que la persona comprenda lo que necesita, sino que pueda experimentar y practicar nuevas formas de cuidarse, regular sus emociones, relacionarse y afrontar las dificultades, favoreciendo que estos aprendizajes se integren progresivamente en su vida cotidiana y que, con el tiempo, le resulten cada vez más naturales.
Porque la terapia no consiste solo en entender lo que nos pasa, sino también en aprender a vivirlo de otra manera.
¿Qué ocurre después de la primera sesión?
Después del primer encuentro, el profesional podrá plantear cómo continuar con la valoración o el proceso terapéutico.
En algunos casos se comienza con sesiones semanales. En otros, dependiendo del motivo de consulta, las necesidades y el momento del proceso, puede establecerse una frecuencia diferente.
Esta frecuencia tampoco tiene por qué mantenerse siempre igual.
Conforme se avanza, las sesiones pueden espaciarse. Algunas personas finalizan su proceso cuando alcanzan sus objetivos y otras deciden mantener encuentros ocasionales como parte del cuidado de su bienestar emocional.
No existe una duración universal para todas las terapias.
Cada persona tiene una historia, unas circunstancias y unas necesidades diferentes.
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En Neuropsicoemoción, nuestro centro sanitario de psicología y neuropsicología en San Juan de Alicante, acompañamos a niños, adolescentes, adultos, parejas y familias.
Contamos con un equipo de psicólogos sanitarios con formación en diferentes enfoques y herramientas terapéuticas, como EMDR, terapia cognitivo-conductual, terapia sistémica, trabajo con trauma y apego y terapia con caja de arena, entre otras.
Nuestra forma de trabajar parte de una idea fundamental: cada persona es diferente y necesita ser comprendida desde su propia historia y circunstancias.
Si estás pensando en comenzar terapia, puedes contactar con nosotros, a través de nuestro WhatsApp, y explicarnos brevemente qué necesitas. Te orientaremos para encontrar al profesional del equipo que pueda acompañarte de la manera más adecuada.
No necesitas tener todas las respuestas antes de venir. Empezar a encontrarlas también forma parte de la terapia.



