Decidir acudir a un psicólogo no siempre es fácil. Y una vez tomada la decisión aparece otra pregunta: ¿cómo elijo a qué profesional acudir?
Si buscamos un psicólogo en Alicante encontraremos una gran cantidad de profesionales, centros, enfoques terapéuticos y especialidades. Es normal no saber muy bien qué significa cada cosa ni qué deberíamos tener en cuenta antes de pedir una primera cita.
Aunque no existe un psicólogo adecuado para todo el mundo, sí hay algunos aspectos que pueden ayudarnos a elegir.
Comprueba que sea un profesional cualificado
El primer criterio debería ser la formación y habilitación profesional.
En España, para ejercer como psicólogo sanitario en el ámbito privado no basta únicamente con haber estudiado Psicología. El profesional debe contar con la habilitación sanitaria correspondiente, habitualmente a través del título de Psicólogo General Sanitario, la especialidad de Psicología Clínica u otras vías de habilitación contempladas legalmente.
Además, el profesional debe estar colegiado en el Colegio Oficial de Psicología correspondiente.
Estos requisitos no nos dicen si un psicólogo va a encajar personalmente con nosotros, pero sí nos permiten comprobar que estamos acudiendo a un profesional que cuenta con la formación y habilitación necesarias para ejercer.
En Neuropsicoemoción, todo nuestro equipo terapéutico está formado por psicólogos sanitarios habilitados y colegiados.
¿Es importante que esté especializado en mi problema?
Puede serlo.
La Psicología abarca ámbitos muy diferentes y no todos los profesionales trabajan con todas las dificultades ni con todas las edades.
Ansiedad, trauma, dificultades de pareja, problemas familiares, infancia y adolescencia, trastornos del neurodesarrollo o daño cerebral, por ejemplo, pueden requerir conocimientos y herramientas diferentes.
Por eso, antes de reservar una cita puede ser útil explicar brevemente qué nos ocurre y consultar si el profesional trabaja habitualmente con ese tipo de dificultad.
En Neuropsicoemoción contamos con distintos profesionales y áreas de especialización. Si no sabes con quién pedir cita, puedes hacernos una breve consulta, también a través de nuestro WhatsApp. Te orientaremos para valorar qué profesional del equipo puede ajustarse mejor a lo que necesitas.
No hace falta que sepas previamente qué tipo de terapia necesitas ni que tengas perfectamente claro qué te ocurre.
¿Importa el tipo de terapia?
Es frecuente encontrarse términos como terapia cognitivo-conductual, EMDR, terapia sistémica, terapia de apego, terapia integrativa o terapia con caja de arena, entre muchos otros.
Y es comprensible que alguien que nunca ha ido al psicólogo no sepa cuál necesita.
En realidad, no necesitamos convertirnos en expertos en modelos psicológicos para poder pedir ayuda.
Es el profesional quien, después de conocer a la persona y comprender qué está ocurriendo, podrá valorar qué forma de intervención y qué herramientas pueden resultar más adecuadas.
Además, no siempre existe una única manera de abordar una dificultad. Muchos profesionales trabajamos desde una perspectiva integradora, utilizando herramientas procedentes de diferentes modelos y adaptando la intervención a cada persona y al momento del proceso en el que se encuentra.
En nuestro centro trabajamos desde diferentes enfoques y utilizamos, entre otras herramientas, EMDR, terapia cognitivo-conductual, terapia sistémica, trabajo con apego y trauma o caja de arena, en función de las necesidades de cada caso.
La formación importa, pero la relación terapéutica también
Podemos encontrar a un profesional con una formación excelente y, sin embargo, no terminar de conectar con él.
Eso no significa necesariamente que sea un mal psicólogo ni que nosotros seamos malos pacientes. La terapia se construye entre dos personas y la relación que se establece entre ambas es una parte importante del proceso.
Poder hablar de aspectos íntimos, dolorosos o difíciles requiere ir construyendo un espacio de confianza. Y esa confianza no tiene por qué aparecer completamente durante la primera sesión.
También es importante entender que sentirnos cómodos con nuestro psicólogo no significa que todas las sesiones tengan que resultar cómodas.
En terapia podemos acercarnos precisamente a aquello que llevamos tiempo evitando, cuestionar algunas formas de relacionarnos o de protegernos y encontrarnos con emociones que no siempre son agradables. En determinados momentos pueden aparecer dudas, resistencias o ganas de alejarnos de aquello que estamos trabajando.
Todo eso también puede formar parte del proceso terapéutico.
El objetivo no es que la terapia resulte siempre fácil, sino poder ir construyendo una relación suficientemente segura desde la que trabajar también aquello que nos cuesta.
¿Cómo es la primera sesión?
La primera sesión es, sobre todo, un espacio para empezar a conocernos y comprender qué está ocurriendo.
El psicólogo preguntará por el motivo que nos ha llevado a consultar, nuestra situación actual y aquellos aspectos de nuestra historia que puedan resultar relevantes.
No tenemos que llegar sabiendo explicar perfectamente qué nos pasa. A veces una persona llega con algo muy concreto y otras simplemente sabe que no se encuentra bien, que determinadas situaciones se repiten o que necesita que algo cambie.
La primera sesión permite empezar a poner orden y construir una primera comprensión de lo que está ocurriendo.
Al mismo tiempo, también podemos observar cómo nos sentimos hablando con ese profesional, si comprendemos sus explicaciones, si podemos plantear nuestras dudas, si sentimos que su manera de trabajar puede ayudarnos y si vamos percibiendo cierta conexión con él.
¿Y si durante la terapia aparecen dudas?
Es bastante habitual.
Un proceso terapéutico no siempre es lineal. Puede haber momentos de mucho avance, otros en los que parezca que estamos más estancados y otros en los que incluso nos preguntemos si queremos continuar.
En ocasiones estas dudas tendrán que ver con la propia terapia o con el profesional. Y en otras pueden aparecer precisamente cuando nos estamos acercando a algo que resulta difícil.
Por eso, cuando sea posible, puede ser interesante llevar esas dudas a la propia sesión y trabajarlas también en terapia, en lugar de asumir automáticamente que su aparición significa que el proceso no está funcionando.
Hablar de lo que ocurre entre paciente y terapeuta puede convertirse, de hecho, en una parte muy valiosa del trabajo terapéutico.
Elegir psicólogo en Alicante
Si estás buscando psicólogo en Alicante, tres cuestiones pueden ayudarte especialmente a elegir: la cualificación del profesional, su formación y experiencia en el área que necesitas y la relación terapéutica que vayáis construyendo.
En Neuropsicoemoción, nuestro centro de psicología en San Juan de Alicante, trabajamos con niños, adolescentes y adultos, además de realizar terapia de pareja y atención neuropsicológica.
Si no sabes exactamente qué profesional necesitas, puedes contarnos brevemente qué te ocurre y te ayudaremos a orientarte.
Porque para empezar terapia no necesitas saber qué técnica necesitas ni tener perfectamente claro qué te ocurre. Empezar a comprenderlo también forma parte del proceso.



